Franciscanos Conventuales de Bolivia

San Francisco instó a sus seguidores a fomentar un «espíritu de oración y devoción» como una de las principales prioridades en la vida evangélica que propuso. Nuestra vida de oración como franciscanos se testimonia en comunidad, de forma individual, y en el equilibrio creativo entre la vida «contemplativa» y «activa».

Liturgia de las Horas
San Francisco de Asís celebraba la Liturgia de las Horas cada día con uno o varios hermanos. Hoy en día los frailes todavía se reúnen para la oración matutina y vespertina. Unimos nuestras oraciones con la oración cotidiana de la Iglesia, santificando las horas diurnas y nocturnas con la oración.

Misa Diaria
Siempre que sea posible, San Francisco de Asís y sus hermanos participaban en la celebración de la Eucaristía. Hoy los frailes se reúnen todos los días para la celebración de la Eucaristía, a veces con las comunidades parroquiales, en otras ocasiones como una comunidad de frailes, a menudo en una capilla del convento.

San Francisco con frecuencia oraba a solas durante la noche, en busca de lugares tranquilos. Las cuevas ubicadas en las colinas de Asís eran un lugar favorito para Francisco y hasta hoy son frecuentadas por los peregrinos que buscan el modo de oración de Francisco.

Los hermanos practican hoy en día muchas formas de oración contemplativa y meditativa, con la Lectio Divina, la lectura orante de la Palabra de Dios, que tiene un lugar especial en nuestra tradición franciscana. La Virgen María también ocupa un lugar destacado en la oración franciscana, al igual que las devociones tradicionales, como el Vía Crucis y la adoración eucarística.

Preguntó una vez San Francisco al hermano Silvestre y hermana Clara a elegir una forma de orar para: lo contemplativo o lo activa.

La respuesta de ambos fue el desafío más difícil: es continuar en el ministerio activo, sin dejar de ser fiel al llamado de Dios a una vida contemplativa.

Hoy, los hermanos todavía tenemos esta tensión creativa dentro de nosotros mismos, ya que ambos buscamos rodear nuestro ministerio con el espíritu de oración y devoción, y llevar nuestro ministerio y todas nuestras acciones a nuestra oración.

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